El café necesita protección frente al aire, la humedad, la luz y las fuentes de calor. Un recipiente bien cerrado y un lugar fresco ayudan a conservar sus propiedades.
Comprar café en grano es una de las mejoras más claras: el propio grano protege mejor sus aromas hasta el momento de molerlo.
También conviene comprar cantidades razonables para consumir el café fresco y disfrutar mejor cada tueste.
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